Fiesta de Santa Rita 2017

Mes de mayo en la Iglesia de Ntra. Sra. del Socorro de Palma de Mallorca, bajo el cuidado de los PP. Agustinos. Es un misterio que se repite año tras año, cantidad incontable de fieles pasan ante la imagen de Santa Rita de Casia a lo largo de este mes, de manera más destacada en el día de su fiesta, el 22 de mayo.

En los días previos, desde el 13, fiesta de Ntra. Sra. del Socorro, titular del templo, tiene lugar en los cultos de la tarde la celebración de la novena en honor de la Santa. La media de asistencia en estos cultos es de más de un centenar cada día, siendo imparable el paso de devotos en la mañana o en la tarde, según horario de apertura del templo. Al terminar la misa vespertina, ante la imagen de la Santa se entona el himno en su honor, obra de los PP. Samuel Rubio (música) y Andrés Pérez de Toledo (letra), a la que añadió tres estrofas el actual Rector del templo, para tener así una distinta cada día de la novena.

El día 21 del mes, último de la novena, al terminar la misa, se hace la bendición de rosas y el aceite de la Santa, según el ritual de la Orden Agustiniana. Los devotos traen sus propias rosas, que se llevarán bendecidas, y al mismo tiempo donan al templo rosas, que serán repartidas acompañadas de una estampa entre los fieles que vayan pasando por el templo. Y son miles cada año. He ahí el misterio del mes de mayo en el Socors de Palma.

Misterio o milagro. Masas: ancianos, adultos, jóvenes, niños… de toda clase y condición, de la ciudad y de los pueblos cercanos y lejanos. Es una auténtica peregrinación urbana. Españoles y extranjeros, locales o inmigrantes. Masas, que ordenadamente se sitúan frente a Santa Rita y ponen a sus pies su corazón y su vida: dando gracias, buscando su intercesión para una necesidad, poniendo un dolor, un sufrimiento, un silencio, una lágrima y un río incontable de esperanza.

Año tras año, con fidelidad inaudita. No hay anuncios de periódicos, nadie llama a nadie. Indefectible.: el 22 de mayo: “anem al Socors…”, “vamos al Socorro”, que allí nos espera la Santa abogada de imposibles.

Pero no es este espectáculo de masas, las largas filas que se desparraman por las calles vecinas, la cantidad de flores de todas clases, de rosas principalmente, que adornan la capilla… Lo que más llama la atención es que esa procesión concentrada en un día y en los previos de la celebración de la novena, se prolonga a lo largo del año en un continuo y permanente recalar de fieles con su dolor y su lágrima, con su gozo y su sonrisa, ante la Santa de Casia, sobrecargados de una esperanza que hace posible seguir luchando, tirar hacia adelante, esperar contra toda esperanza que puede brillar, más allá de las tinieblas que a veces nos enturbian el horizonte, un sol capaz de deslumbrar la mentira del hombre y del mundo. Ahí está lo más espectacular del culto a Santa Rita de Casia. La constancia de los fieles del día a día.

En su fiesta se celebran misas a cada hora, desde las 8,00 hasta las 13,00 h., con una asistencia media de 200 fieles en cada misa. Al finalizar la misa se da a venerar la reliquia de la Santa, que se conserva desde finales del siglo XIX en esta iglesia. La atención al confesionario, la predicación, el cuidado del templo, la atención a las personas con dificultades de movilidad, a los ancianos, la atención personalizada a los fieles que lo solicitan… es todo un movimiento de apostolado que la comunidad agustiniana puede llevar adelante por la ayuda incondicional de laicos comprometidos, fuertes devotos de la Santa, que a lo largo del año desgastan horas en el cuidado del templo y en el culto.

A la tarde se celebra la misa solemne, concelebrada por la comunidad de PP. Agustinos, que este año presidió Mn. Nadal Bernat i Salas, Vicario Judicial de la Diócesis de Mallorca, que tuvo palabras de agradecimiento y fraternidad con la comunidad agustiniana y la labor que realiza en el colegio San Agustín y esta iglesia del Socorro, al servicio de la sociedad de Palma y la iglesia de Mallorca.

Al concluir la misa la reliquia es ofrecida a la veneración de los fieles, mientras se entona, solemnísimo, el himno en honor de la Santa.

Un año más Santa Rita ha tenido el culto que se merece en este templo, donde secularmente se le ha rendido veneración con entusiasmo por parte del pueblo de Mallorca en este su solar y casa.

San José, nuestro custodio

Estamos a pocas fechas de comenzar el mes de marzo y en este mes la festividad de San José supone un alto alegre en el tiempo de Cuaresma.

San José fue nombrado patrón de la Iglesia Universal por el Papa Pío IX en 1847. Desde entonces los distintos Papas hasta el Papa Francisco, han sido grandes devotos de S. José y su devoción y amparo se extienden por todo el mundo. El Papa S. Juan Pablo II, escribió una Exhortación Apostólica, que lleva por título; “Redemptoris Custos” (El Custodio del Redentor). Es el título más grande y más hermoso que podemos dar a San José, entendiendo que esa misión de custodia, de guardián y protector se extiende también a nosotros, hermanos de Jesús.

En nuestra iglesia del Socorro tenemos una capilla dedicada a San José, con una imagen, de madera tallada y policromada, del siglo XVIII, encuadrada por columnas barrocas. Aparece San José, joven, portando en sus brazos al Niño Jesús, con una expresión alegre y cercana. El altar fue encargado por el agustino, P. Agustín M. Pont, gran devoto del santo, como agradecimiento a un favor recibido por medio del Santo Patriarca. En la misma capilla, en lo alto podemos apreciar un cuadro interesante de la Sagrada Familia, acompañados por S. Joaquín y Santa Ana, abuelos maternos de Jesús.

La figura de San José aparece sólo en los evangelios de San Mateo y de San Lucas, siempre en referencia a Jesús y a María, como padre y esposo. José es el “varón justo”, que vive de su trabajo de “carpintero” en Nazaret, como expresión del amor a su familia, la Sagrada Familia de Nazaret, donde Jesús creció en “sabiduría y gracia ante Dios y ante los hombres”, hasta dar comienzo a su vida pública. En los evangelios José pasa de manera callada, de modo humilde y sencillo. Es el “santo del silencio”, sólo se nos narran sus actos, su actuar siempre según los planes de Dios y siempre obediente a Él. No tuvo una vida fácil, pero su fe y confianza en Dios, siempre guiaron su vida en el misterio de la Salvación.

Santa Teresa tenía una gran devoción a este “santo parlero”, le encargaba ser el guardián del monasterio cuando ella viajaba para las fundaciones de otros monasterios. “Tomé por abogado al glorioso San José, escribirá la Santa. No me acuerdo hasta ahora de haberle suplicado cosa que haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo “. El primer monasterio de la reforma carmelitana, será el de San José, en la ciudad de Ávila.

San José es, para todos los cristianos, para toda la Iglesia, un modelo en su confianza siempre y en todo a Dios y ajustando su vida en el cumplimento de su voluntad. Él es un gran intercesor para ser fieles a Dios, para la vida de trabajo, para la estabilidad y armonía en la familia. ¿Cómo podría Jesús no atender a los ruegos de quien fue su custodio fiel, ejerciendo sobre él con un cuidado exquisito la responsabilidad de la paternidad y el cuidado de la Sagrada Familia? Acudamos con confianza al Patriarca San José, pidiéndole por nuestras familias. Encomendemos, también a San José nuestras oraciones, pidiendo por las vocaciones religiosas y sacerdotales, ya que es patrono de los seminarios.

En nuestra iglesia del Socorro celebraremos, como es costumbre, un solemne triduo en su honor, para preparar su fiesta, y la misa solemne a las 19,00 h.  el lunes 20 de marzo, pues la fiesta este año cambia de día por coincidir el 19 de marzo con domingo de Cuaresma.

José Luis Ovejero

Cuaresma 2017

RESUMEN DEL MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2017

  1. La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor.
  2. La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc16,19-31).
  3. Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo.
  4. El otro personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «el rico». La riqueza de este hombre es excesiva. En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia
  5. El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico.
  6. La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir. Pero la apariencia esconde un vacío interior.
  7. El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación.
  8. El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. Se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios.
  9. La Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. Que el Espíritu Santo nos guíe a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados.

Restauración del retablo de la Coronación de la Virgen

El pasado jueves, 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, tuvo lugar en la iglesia de Ntra. Sra. del Socorro de los PP. Agustinos, la inauguración de la restauración integral del retablo de la Coronación de la Virgen, obra barroca del siglo XVIII.

El acto fue celebrado en la misa solemne, presidida a las 12,00 h., por el Rector de la iglesia, P. Jesús Miguel Benítez, y concelebrada por los PP. José Luis Ovejero, prior de la comunidad, y Baltasar Ramis.

Comenzó la celebración con el canto del Ángelus ante la capilla de la Coronación, siguiendo la celebración de la Eucaristía en el altar mayor y concluyendo esta con el canto de la Salve ante la capilla restaurada.

El retablo es una muestra preciosa y original de los conocidos como “retablos de rosario”, por adornarse con pequeños lienzos sobre los misterios marianos. La imagen central es una talla de la Virgen María coronada por la Santísima Trinidad. El retablo se hizo a principios del siglo XVIII, por iniciativa y a expensas de P. Martín Font Perelló, miembro de la comunidad del Socorro. La imagen de la Virgen es una impresionante muestra barroca de madera tallada y policromada, obra de Andrés Carbonell, (c. 1690-1764) según una tabla que se oculta en el interior de la imagen. A ambos lados del cuerpo central del retablo encontramos dos lienzos con santos agustinos: el Beato Gonzalo de Lagos, agustino portugués, a la izquierda, obra de 1.854; y el lienzo de San Liberato, San Bonifacio y compañeros, agustinos mártires africanos del siglo VI, a la derecha, de 1.855. Ambos lienzos son obra del pintor mallorquín Salvador Torres, realizados por encargo del P. Gonzalo Arnau, agustino exclaustrado, que era custos de la iglesia del Socorro en las fechas en que fueron realizados, según las leyendas que se conservan en el reverso de los lienzos.

Esta capilla era conocida también como capilla de la Purísima por el lienzo de la Inmaculada Concepción, del siglo XVIII, con el que se cerraba el camarín de la Virgen, posiblemente en las fiestas de la Inmaculada, permitiendo también la ostensión del misterio de la Coronación. Curiosa muestra, pues, de retablo-telón, que responde a la expresión barroca de la liturgia. Este lienzo ha sido retirado de su lugar original por el deficiente estado de conservación y está a la espera de una restauración integral.

El conjunto del retablo, imágenes y lienzos han sido restaurados en diferentes fases, desde mayo de 2015, por el taller de restauración palmesano Es Taller, bajo la dirección de María Montserrat Dezcallar Sitjar y la estrecha colaboración de Elena Saíz Santa María y María Noemí Casellas García.

Es admirable la transformación que se ha ido realizando desde hace una década en la Iglesia de Ntra. Sra. del Socorro. Aparte del esmerado cuidado de la liturgia y la atención pastoral a los fieles, centro de la misión de la comunidad agustiniana, junto a la labor educativa en el colegio San Agustín, es admirable la labor lenta y cuidada de los PP. Agustinos en el mantenimiento y restauración del patrimonio artístico y espiritual, herencia de sus mayores, que se guarda entre los muros de esta iglesia palmesana.

Ver reportaje IB3 “Mosaic” 11 de diciembre de 2016:

Misericordia et misera

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Breve resumen de la Carta Apostólica del Papa Francisco, para la clausura del Año Santo de la Misericordia

Con estas dos palabras: “misericordia et misera”, S. Agustín comenta el encuentro de Jesús con la mujer adúltera (Jn 8,1-2). Expresión bella y coherente para expresar y comprender el misterio del Amor de Dios en el encuentro con el pecador. “Quedaron solo ellos dos: la miserable y la misericordia”. Esta bella lección de Jesús debe iluminar la conclusión del Jubileo de la Misericordia y el camino a seguir en el futuro.

La misericordia debe ser siempre celebrada y vivida en nuestras comunidades, no puede ser un paréntesis en la vida de la Iglesia, sino que es su misión esencial.

Una mujer y Jesús se encuentran. Ella adúltera, según la ley merecedora de la lapidación, Cristo que con su predicación y el don de sí mismo, hasta la cruz, ha puesto en el centro el amor de Dios y mira al corazón de cada persona con ternura. Es un encuentro entre una pecadora y el Salvador. Jesús ha mirado a los ojos a aquella mujer, ha leído su corazón y ha reconocido en ella el deseo de ser comprendida, perdonada y liberada. La miseria del pecado ha sido revestida de la misericordia del amor. Jesús ayudará a la mujer a mirar el futuro con esperanza y la animará a encaminar su vida caminando en la caridad.

El perdón es el signo más visible del amor del Padre, que Jesús nos quiere revelar. Todo lo que es nuestra vida, colocada ante la misericordia de Dios queda arropado por el abrazo del perdón. La misericordia de Dios es un acto gratuito, es  amor incondicional e inmerecido por nuestra parte, capaz  de perdonando cambiar nuestra vida. El perdón nos llena de libertad y alegría. Las lágrimas del dolor y la vergüenza se cambian en sonrisa al sentirnos amados. Nuestro corazón se abre a la alegría y a la esperanza de una vida nueva. Experimentar la misericordia produce alegría.

Nuestra cultura vive inmersa en la tristeza y la soledad de un mundo tecnificado, lo incierto del futuro produce sobre todo en los jóvenes, melancolía, tristeza, aburrimiento, que pueden llevar a la desesperación. Se necesitan testigos de esperanza y de alegría y no dejarse arrastrar a paraísos artificiales y a felicidades fáciles y quiméricas, que solo producen vacío en los corazones. Hagamos vida el programa de esta Adviento: “Estad siempre alegres en el Señor”.

Hemos de vivir con fidelidad, alegría y entusiasmo la misericordia que Dios siempre nos regala:

  • En la Eucaristía, se nos recuerda con mucha frecuencia: el Señor tiene misericordia de nosotros, que sale a nuestro encuentro y nos salva, toda la eucaristía nos invita a celebrar y dar gracias a Dios por su infinita misericordia con nosotros.
  • En los sacramentos Dios viene a nuestro encuentro con su Amor, con su Bondad. De modo más palpable en el sacramento de la Reconciliación.
  • En la Palabra de Dios, se nos comunica cómo Dios nos ama y nos regala su misericordia. La Biblia es la historia de la misericordia de Dios con su pueblo y en Jesús, nos muestra su cercanía y ternura.

Experimentemos el gozo del perdón y no nos encerremos en la tristeza de no querer ser perdonados, ni perdonar, que no triunfe el rencor, la rabia, la venganza que nos vuelve infelices.

Que los sacerdotes sepamos ser: acogedores, testigos de la ternura, solícitos, claros, disponibles, prudentes, generosos en los momentos de dispensar el perdón de Dios.

  • Consolad, consolar a mi pueblo”, que seamos esperanza para los que sufren y padecen, que no nos roben la esperanza que brota de Cristo Resucitado, mantengamos siempre la certeza que el Señor nos ama. Dios nunca está distante de nuestro dolor, el ánimo, un abrazo, una caricia, una oración, el silencio… son expresiones de la cercanía de Dios a través del consuelo que ofrecemos a los demás

Que llegue una palabra de consuelo a nuestras familias, para que vivan su amor de modo generoso, fiel y paciente. “El gozo del amor que se vive en la familia es también el júbilo de la Iglesia”. La alegría de los padres es el don de los hijos.

Hemos de vivir nuestra vida como camino al encuentro del Señor, no caminamos hacia un ciego destino, sino a vivir siendo felices junto a Dios. Y viviendo para siempre en su amor.

Termina el Jubileo pero la puerta de la misericordia de nuestro corazón debe permanecer abierta de par en par, transformando nuestros corazones. Reconozcamos el bien que hay en el mundo y sumémonos cada uno en la tarea de “pasar por el mundo haciendo el bien”. “Obras son amores”. No nos quedemos inmóviles: “Con-muévete”. Hagamos que crezca la “cultura de la misericordia”: desde el encuentro con el otro, venciendo la indiferencia ante el sufrimiento ajeno, con la oración, con la docilidad el Espíritu, con la imitación a los santos y nuestra cercanía a los pobres. Sepamos compartir con los que sufren.

Este es el tiempo de la misericordia”, cada día de nuestra vida debería estar marcado por el reflejo de Dios y su misericordia en nosotros. Que los ojos misericordiosos de María, siempre vueltos a nosotros, nos ayude. Que nuestra dulce Madre del Socorro nos ampare y nos ayude a socorrer a los demás.

Amoris Laetitia-La alegría del Amor (II)

amorislaetitiaCapítulo 5º

El amor cuando es verdadero, es difusivo, se comparte y tiene como horizonte al otro. El amor siempre da vida por eso el amor conyugal no ha de reducirse a la pareja.

En la familia se acoge la vida, como don y regalo de Dios, experimentando la gratuidad, “los hijos son amados antes de que lleguen”, lo cual nos hace recordar que “Dios nos amó primero”. Cuando se trata de los niños que vienen al mundo, ningún sacrificio de los adultos será demasiado costoso, demasiado grande. El don de un hijo tiene como destino final la vida eterna y Dios siempre le reconocerá por el nombre que los padres hayan elegido para él.

La familias numerosas son una gran alegría para la Iglesia, al expresar la fecundidad generosa del amor dentro de una paternidad responsable.

En el embarazo la madre acompaña a Dios en el milagro de la nueva vida. Los padres “soñarán“ a su hijo en el embarazo, qué importante es que el hijo se sienta querido, esperado por su valor y dignidad inmensa por ser humano, por sí mismo, amado porque es hijo, aceptado sin condiciones, acogido gratuitamente como amor de Dios. “El amor de los padres a sus hijos es una chispa del amor de Dios”.

Para los hijos, es necesaria la presencia y el cariño del padre y de la madre para su desarrollo íntegro, con una personalidad y carácter rico, que valore la vida, les llene de confianza y les ayude a no caer en sentimientos de desamparo y orfandad. Todo niño debe verse, ver el mundo y los demás como “algo bueno” y así desarrollar su vida con estima, confianza y respeto.

Serán las madres las que desde los primeros años transmitan a sus hijos el sentimiento religiosos con imágenes agradables al niño, con gestos, oraciones sencillas.

Hemos de ser conscientes y ver el gran problema para el desarrollo de los hijos de una “sociedad sin padres”. Se impone la necesidad imperante de transmitir “un espíritu de familia”.

Las familias son buena noticia de Jesús con su testimonio de amor alegre y hacen presente el amor de Dios. Son “estatuas vivientes” del Dios del Amor, de la Ternura y Misericordia.

El amor de los hijos a sus padres, como nos señala el 4º mandamiento, encierra algo sagrado y divino. Respeto y amor que debe llegar a los mayores, a los abuelos, es necesario el abrazo entre los jóvenes y los ancianos, dándoles una vida digna y rechazando todo “descarte”. La atención a los ancianos en las familias es el termómetro de la calidad y de la integración de las familias y de un sano porvenir.

La relación entre los hermanos, se profundiza y madura con el tiempo, con una educación abierta a los demás, aprendiendo en una sana y alegre convivencia desde la fraternidad. Todo ello supone la experiencia del cuidado, la ayuda, la paciencia y el cariño entre los hermanos.

Capítulo 6º

La familia se convierte en Evangelio con el testimonio gozoso y alegre de su amor,  “que llena el corazón y la vida entera”. Las familias cristianas deben ser una apuesta fuerte y valiente con su amor generoso, estable, sólido y duradero.

Los jóvenes han de descubrir el valor, la belleza y la riqueza del matrimonio con el apoyo de toda la comunidad cristiana. Deben saber que el amor a otra persona no se improvisa, sino que supone un crecimiento, una formación, un acompañamiento que les ayude a madurar y a hacer del matrimonio una vocación de Dios. El amor supone siempre un acto de voluntad, de querer quererse, no debe quedarse en una mera atracción física, en una afectividad difusa o un mero sentimiento. El amor es algo dinámico, vivo que  ha de ir madurando y enriqueciéndose día a día, el amor es siempre proyecto a llevar hacia adelante un día como esposos con la gracia de Dios.

Capítulo 7º

A nadie se le oculta la influencia de los padres en el desarrollo moral de sus hijos. Los padres habrán de preguntarse con frecuencia: “cómo quieren que sean sus hijos”. Esto pide de los padres actitudes de cercanía, de confianza, deben cuidar sus amistades, los lugares que frecuentan, el uso que hacen de los medios de comunicación, internet y otros canales de comunicación. El abandono y dejadez  de los padres nunca es sano para los hijos. Los padres deben saber dónde están sus hijos, no solo físicamente, sino existencialmente: cuál es el sentido de su vida, cuáles son sus valores y opciones, qué objetivos, deseos y proyectos se marcan para sus vidas.

A los hijos se les debe educar en una libertad responsable. Estas tareas de los padres no las pueden delegar completamente en la escuela, ni caer en un abandono afectivo. Los padres que quieren siempre y en todo la felicidad de sus hijos, deberían tener muy presente el aviso de S. Agustín: “Solo lo que hace al hombre bueno, puede hacerlo feliz”.

Es necesario educar y desarrollar buenos hábitos de conducta, buenos sentimientos, inculcarles razones para vivir, amar y esperar. Vocabulario imprescindible en la familia, será; “Por favor”, “Permiso, puedo” y “Gracias”. Los padres tanto a los niños como a los adolescentes deben hacerles ver las consecuencias de sus acciones. Las correcciones y sanciones se deben hacer con amor. Es necesario educar a los niños en la capacidad de esperar, frente al  “lo quiero aquí y ahora”. Es necesario romper el egoísmo con actitudes de escuchar, compartir ayudar y saber convivir.

Las catequesis puede ser una gran ayuda para las familias, se debe reavivar la unión entre familia y escuela y entre familia y comunidad cristiana, en estos ámbitos los niños y jóvenes aprenderán a mirar  al mundo con la mirada de amor de Jesús de Nazaret y a hacer de sus vidas un servicio a Dios y a los demás. La educación y la transmisión de la fe, deben complementarse. “Aprendí de vosotros a llamar a Dios Padre”. En el hogar los hijos deben percibir la belleza, las razones para creer, ayudar a los demás, se debe enseñar a rezar, a vivir los sacramentos y sobre todo la eucaristía en familia.

Sabemos que la fe es un don de Dios, pero los padre son instrumentos para su crecimiento. Las familias han de ser siempre y en todo, lugar de catequesis. “Iglesia doméstica”, debe ser evangelizadora con la alegría de su amor, debe ser sacramento, icono del amor y la misericordia de Dios, que se nos ha manifestado en Jesucristo.

Toda familia debe vivir en tensión de ser más y mejor, a imagen de la Sagrada Familia de Nazaret, donde deben mirarse con frecuencia. “¡Caminemos familias, sigamos caminando!”.

José Luis Ovejero

Clausura del Año Jubilar Luliano

Sépulcre de Ramon LLull au monastère franciscain de Palma

Sépulcre de Ramon LLull au monastère franciscain de Palma

Desde el 27 de noviembre del pasado año 2015 y hasta 27 de noviembre del presente año 2016 la Diócesis de Mallorca ha celebrado el Año Jubilar de Ramón Llull conmemorando el séptimo centenario de la muerte del beato mallorquín.

Ha sido un año intenso de celebraciones, muchas de ellas enmarcadas en la Basílica de San Francisco de Palma, donde se encuentra el sepulcro del Beato.

Ramón Llull es un personaje apasionante. La densidad de su pensamiento en el campo de la filosofía y la ciencia, enmarcado en el mundo medieval; su pasión misionera y su mística, la vivencia profunda de su vida de fe y su oración, le mantienen vivo en el mundo complejo que nos toca vivir.

La iglesia de Mallorca, consciente de la pervivencia y del valor de su pensamiento y su obra, se ha esforzado en dar a conocer y expandir su figura como modelo de vida cristiana y potenciar su devoción entre los fieles.

En nuestra iglesia del Socorro de Palma se restauró la imagen del Beato, una talla en madera estucada del siglo XIX, que ha estado expuesta a lo largo de todo el año jubilar en el presbiterio del templo.

Mes a mes hemos ido publicando unas sencillas “catequesis” lulianas, habiéndose repartido unos trescientos dípticos mensuales, en los que se iba exponiendo de manera sencilla la vida, la obra, el pensamiento del Beato. Ha sido un intento de acercar la figura de Llull al pueblo de Dios, promoviendo su devoción entre los fieles.

Nuestra iglesia fue elegida por la Diócesis para exponer durante unos meses una de las muestras de arte contemporáneo, correspondiente a una exposición colectiva sobre el Beato.

Hemos intentado con todo ello responder a la propuesta de hacer cercano a Llull como hombre creyente, como cristiano comprometido con la tarea evangelizadora. Destacar su fe, su oración, su labor en el anuncio de la fe cristiana y su defensa, su comprensión del mundo y del hombre, su centralidad en Jesucristo y los valores que emergen del evangelio…, que nos ayuden a entender, a pensar y celebrar la destacada personalidad de este mallorquín singular, que hizo pueblo y cultura desde su conversión y su fidelidad al llamado del Señor de la historia.

La clausura del Año Jubilar Luliano está prevista para el domingo 27 de noviembre próximo. El Administrador Apostólico de nuestra Diócesis convoca a todos los cristianos de Mallorca a celebrar en comunión este acontecimiento, especialmente a la plegaria de las Vísperas del sábado 26 de noviembre, a las 21,00 h. y a la celebración de la Eucaristía del domingo 27, fiesta del Beato, a las 10,30 h., ambos actos convocados en la Catedral de Palma, con los que solemnemente se cerrará este año de gracia.

Clausura del Año Jubilar de la Misericordia

misericordiaUn año entero. Un año entero de peregrinación, de conversión, de escucha de la Palabra de Dios, de profundización, de búsqueda inquieta, de encuentro fraterno y amigo. Un año en camino hacia el Señor y el prójimo sufriente, ejercitando la misericordia, hasta cambiar la vida. Un año de gracia.

Hemos celebrado con el Jubileo de la Misericordia un Año Santo extraordinario, que comenzó el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción, y concluirá el próximo domingo 20 de noviembre de 2016, para conmemorar el cincuenta aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, centrando a toda la comunidad cristiana, a todos los bautizados en la contemplación de la Divina Misericordia, invitando a la conversión, a través del sacramento de la Reconciliación, para vivir una vida cristiana centrada en el ejercicio de la misericordia con todos.

La Iglesia abrió las puertas de los principales templos del orbe católico, para que todos los bautizados pudieran peregrinar, hacer camino de conversión y acceder a la gracia jubilar: recibir y compartir la misericordia del Señor, que es infinita.

En nuestra diócesis de Mallorca la Puerta Santa de la Catedral de Palma se abrió el 13 de diciembre de 2015, tercer domingo de Adviento. Se ofrecieron a toda la diócesis otros dos templos jubilares: la iglesia de la Anunciación del Hospital General, en Palma, y el Santuario de la Virgen de Lluc, en Escorca. Puertas abiertas para acoger al peregrino de la misericordia.

A lo largo del Año Santo las hemos atravesado con esperanza. Esperanza en la conversión auténtica de cada corazón, de cada cristiano, para que la conversión de la Iglesia entera sea verdadera y transparente. Ha sido un año de caminar incesante, un año de peregrinación, que llega a su fin.

El Jubileo concluirá el domingo 20 de este mes de noviembre de 2016, solemnidad de Cristo Rey, cuando el Papa Francisco cierre la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. Previamente, el domingo 13 de noviembre se cerrarán todas las Puertas Santas de todos los templos de la Iglesia que han sido templos jubilares.

El Administrador Apostólico de la Diócesis de Mallorca, Mons. Sebastián Taltavull, nos invita a participar el próximo domingo, 13 de noviembre de 2016, en la clausura diocesana del Año de la Misericordia. Tendrá lugar en la Catedral de Palma a las 10:30 h. de la mañana.

Es un momento para expresar con gozo la comunión con nuestra iglesia diocesana, de expresar el espíritu de conversión y el propósito de vivir comprometidamente nuestra vida cristiana en la clave de la misericordia, que brota del Corazón de Cristo y nos permite gastar la vida en la construcción de un mundo mejor.

Unámonos a la oración de toda la Diócesis y a la celebración con el Obispo Sebastián, en estos tiempos de esperanza para seguir construyendo, con mayor entusiasmo, nuestra Iglesia local, que peregrina, lucha, sirve y espera en Mallorca.

Santo Tomás de Villanueva, obispo agustino

tomasvillanuevaEs uno de los santos de mayor brillo en el santoral agustiniano. Nació en Fuenllana (España), un pequeño pueblo de la provincia de Ciudad Real, el año 1486. La educación recibida de sus padres y su paso como alumno por el convento franciscano de Villanueva de los Infantes, marcaron en su alma una particular sensibilidad por los pobres. Más tarde, recibiría el título de “Limosnero de Dios” y “Arzobispo de los pobres”.

Los años en contacto con la Universidad de Alcalá, donde obtuvo el título de Maestro en artes, dejaron en Tomás una profunda huella humanística. De Alcalá pasó a Salamanca y aquí ingresó en el convento de san Agustín, lugar de su profesión religiosa, que se celebró el 25 de noviembre de 1517. Después de la ordenación sacerdotal –en 1518–, los superiores le encomendaron distintas tareas de gobierno y los cargos se sucedieron uno tras otro como Prior, Provincial, Visitador… Su mayor empeño era la vida de las comunidades y la observancia responsable de las normas. También promovió el envío de misioneros agustinos al Nuevo Mundo. Confesor y predicador de Carlos V, al quedar vacante la sede de Valencia fue propuesto –contra su voluntad– arzobispo de aquella diócesis mediterránea en 1544.Al conocer la noticia el entonces General de la Orden, Jerónimo Seripando, felicitaba a fray Tomás y a la diócesis valentina “que tendrá un pastor como lo describe san Pablo”.

Fray Tomás encontró una diócesis abandonada después de más de un siglo sin obispo residencial. Visitó una a una todas las parroquias, convocó un sínodo en 1548, adelantándose a Trento fundó en 1550 el Colegio-seminario de la Presentación para atender la formación del clero, asistió a los menesterosos e intentó la evangelización de los moriscos.

El obispo agustino de Valencia vertía su formación universitaria en la predicación y en sus escritos ascéticos y místicos. Sus fuentes preferidas eran la Biblia, los Padres de la Iglesia –con atención especial a san Agustín–, y los autores espirituales de la época.

Murió en 1555. Fue declarado beato en 1618 por Pablo V y proclamado santo por Alejandro VII el 1 de noviembre de 1688. Por su celo apostólico, su doctrina, su atención a los pobres y sus intuiciones pastorales, ha pasado a la historia como modelo de obispo. Sus restos mortales se conservan en la catedral de Valencia.

Bibliografía: CAMPOS y FERNÁNDEZ DE SEVILLA, Javier, Santo Tomás de Villanueva, El Escorial 2001; ESTUDIO TEOLÓGICO AGUSTINIANO, Santo Tomás de Villanueva. 450 años de su muerte, Madrid 2005; ROJO MARTÍNEZ, Fernando, La seducción de Dios, Pubblicazioni Agostiniane, Roma 2001.

Ideas del Mensaje del Papa Francisco, para el Domund 2016

domund16

  • El Jubileo extraordinario de la Misericordia, que la Iglesia está celebrando, ilumina también de modo especial la Jornada Mundial de las Misiones 2016.
  • Nos invita a ver la misión ad gentescomo una grande e inmensa obra de misericordia tanto espiritual como material.
  • Todos estamos invitados a «salir», como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana.
  • La Iglesia se interesa por los que no conocen el Evangelio, porque quiere que todos se salven y experimenten el amor del Señor.
  • La misericordia hace que el corazón del Padre sienta una profunda alegría cada vez que encuentra a una criatura humana.
  • Él es el Dios bondadoso, atento, fiel; se acerca a quien pasa necesidad para estar cerca de todos, especialmente de los pobres; se implica con ternura en la realidad humana del mismo modo que lo haría un padre y una madre con sus hijos.
  • La manifestación más alta y consumada de la misericordia se encuentra en el Verbo encarnado. Él revela el rostro del Padre rico en misericordia.
  • La Iglesia es, en medio de la humanidad, la primera comunidad que vive de la misericordia de Cristo: siempre se siente mirada y elegida por él con amor misericordioso, y se inspira en este amor para el estilo de su mandato, vive de él y lo da a conocer a la gente en un diálogo respetuoso con todas las culturas y convicciones religiosas.
  • La Iglesia puede ser definida «madre», también por los que llegarán un día a la fe en Cristo. Espero, pues, que el pueblo santo de Dios realice el servicio materno de la misericordia, que tanto ayuda a que los pueblos que todavía no conocen al Señor lo encuentren y lo amen. En efecto, la fe es un don de Dios y no fruto del proselitismo; crece gracias a la fe y a la caridad de los evangelizadores que son testigos de Cristo.
  • Todos los pueblos y culturas tienen el derecho a recibir el mensaje de salvación, que es don de Dios para todos.
  • Los misioneros saben por experiencia que el Evangelio del perdón y de la misericordia puede traer alegría y reconciliación, justicia y paz.
  • Que Santa María, icono sublime de la humanidad redimida, modelo misionero para la Iglesia, enseñe a todos a generar y custodiar la presencia viva y misteriosa del Señor Resucitado.